Los amplificadores operacionales en cascada son una de las configuraciones más utilizadas en electrónica analógica cuando se necesita alta ganancia, control de fase y adaptación progresiva de señales. En lugar de exigirle todo a un solo amplificador, el diseño en cascada reparte la ganancia en varias etapas, mejorando estabilidad y desempeño.

En la imagen que acompaña este análisis se observa un circuito compuesto por tres amplificadores operacionales conectados en cascada, cada uno con una configuración distinta. La señal de entrada es una senoidal de pequeña amplitud, típica de sensores o etapas de preamplificación, y el objetivo es amplificarla de forma controlada hasta obtener una señal final de mayor amplitud sin distorsión.
La primera etapa actúa como amplificador inversor, donde la ganancia depende directamente de la relación entre resistencias. Aquí se establece la base del nivel de señal. La segunda etapa introduce una configuración no inversora, permitiendo aumentar la ganancia sin invertir la fase y manteniendo una alta impedancia de entrada. Finalmente, la tercera etapa vuelve a invertir la señal y ajusta la amplitud final.
El resultado es claro: cada señal intermedia (V₀₁, V₀₂ y V₀₃) muestra cómo la amplitud crece progresivamente, algo que se confirma tanto en los cálculos como en la gráfica temporal. Este enfoque es clave en aplicaciones reales como instrumentación, acondicionamiento de señales, sistemas biomédicos y electrónica industrial.
Entender los amplificadores operacionales en cascada no es solo resolver ejercicios académicos: es adquirir criterio de diseño. Cuando sabes cómo se comporta cada etapa, puedes construir sistemas más robustos, precisos y profesionales.
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